Un estudio internacional sobre la COVID-19 ofrece recomendaciones prácticas para acabar con esta amenaza para la salud pública

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Más de 350 expertos multidisciplinarios de más de un centenar países llegan a un
Más de 350 expertos multidisciplinarios de más de un centenar países llegan a un consenso sobre cómo poner fin a la COVID-19 como amenaza para la salud pública.

El SARS-CoV-2 continúa circulando. Aunque algunos gobiernos ya han pasado página, un estudio publicado hoy en la revista Nature afirma que es necesario hacer un esfuerzo y destinar recursos específicos para combatir la COVID-19. Éste es uno de los seis ejes principales de actuación identificados por un amplio grupo de expertos de distintas disciplinas y de más de un centenar de países, que se han reunido para establecer qué acciones pueden poner fin a la COVID-19, que continúa siendo una amenaza para la salud pública.

Las conclusiones del estudio, que está coordinado por Jeffrey V. Lazarus, profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB e investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona ( ISGlobal ) —centro impulsado por la Fundación La Caixa— han recibido el apoyo de más de 150 organizaciones de todo el mundo.

La COVID-19 aún es una amenaza para la salud global

Hasta octubre de 2022, se han registrado más de 630 millones de casos de COVID-19 y más de 6,5 millones de muertes en todo el mundo (aunque el nombre real de muertes se ha estimado en más de 20 millones). Además, millones de pacientes con cáncer y enfermedades crónicas han sufrido peligrosos retrasos en su atención médica, y la COVID prolongada continúa sin tratamiento definitivo, lo que supone una amenaza constante para los supervivientes. Por otro lado, el virus también continúa acumulando mutaciones que pueden mejorar su capacidad para evadir la inmunidad previa. Por esto, un gran nombre de líderes de la salud pública, incluyendo los autores de este estudio, consideran que la COVID-19 continúa siendo una peligrosa amenaza para la salud global.

A pesar de los notables avances científicos y médicos, la respuesta global a la COVID-19 se ha visto obstaculizada por factores políticos, sociales y de comportamiento más extensos, como la información falsa, las dudas sobre las vacunas, la falta de coordinación global y la distribución desigual de equipos, vacunas y tratamientos. ’Cada país ha respondido de manera diferente, y a menudo inadecuada, lo que se debe en parte a una considerable falta de coordinación y de objetivos claros’, afirma Jeffrey V. Lazarus, miembro del Departamento de Medicina de la UB, del ISGlobal y del Hospital Clínic de Barcelona.

Recomendaciones prioritarias en políticas sanitarias y sociales

Para alcanzar un consenso global sobre cómo abordar estos retos en el futuro, Lazarus y su equipo llevaron a cabo un estudio Delphi, una metodología de investigación que incita a los expertos a alcanzar un consenso sobre respuestas a preguntas complejas de investigación. Un panel multidisciplinario formado por 386 expertos del ámbito académico, sanitario, gubernamental y no gubernamental, y de otras esferas —procedentes de 112 países— debatieron en tres rondas de consultas estructuradas. El resultado fue un conjunto de 41 declaraciones y 57 recomendaciones en seis áreas principales: comunicación, sistemas de salud, vacunación, prevención, tratamiento y atención, y desigualdades.

Las tres recomendaciones más prioritarias son las siguientes: adoptar un enfoque de toda la sociedad que implique múltiples disciplinas, sectores y actores, para evitar la fragmentación de los esfuerzos; acciones de todo el gobierno (por ejemplo, coordinación entre ministerios) para identificar, revisar y abordar la resiliencia de los sistemas de salud y hacerlos más sensibles a las necesidades de las personas; y mantener una estrategia de vacunas plus, que combine la vacunación contra la COVID-19, otras medidas de prevención estructurales y de comportamiento, tratamientos y medidas de apoyo económico. Todos los miembros del panel también dieron prioridad a las recomendaciones para desarrollar tecnologías (vacunas, terapias y servicios) que puedan llegar a las poblaciones diana.

Otras recomendaciones que obtuvieron un acuerdo del 99 % o más fueron: comunicar de manera eficaz con el público, recuperar la confianza pública y fomentar la participación de las comunidades en la gestión de la respuesta a la pandemia.

Solo seis recomendaciones tuvieron más de un 5 % de desacuerdo, entre las que hay la propuesta de incentivos económicos para hacer frente a la indecisión sobre las vacunas o un enfoque basado en síntomas para diagnosticar la COVID-19 en entornos con poco acceso a las pruebas.

Las 57 recomendaciones emitidas se dirigen a los gobiernos, los sistemas de salud, la industria y otros actores clave. ’En la medida de lo que es posible, nuestros resultados ponen énfasis en recomendaciones de políticas sanitarias y sociales que pueden implementarse en meses, no en años, para ayudar a poner fin a esta amenaza para la salud pública’, afirma Quique Bassat, coautor del estudio y profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, investigador ICREA Sénior en ISGlobal y miembro del Hospital Clínic.

’Nuestro estudio se hace eco de algunas recomendaciones anteriores, como las del Grupo Independiente de Preparación y Respuesta frente a las Pandemias y el Plan Estratégico de Preparación y Respuesta 2022 de la OMS’, añade Lazarus. ’Lo que hace que este trabajo sea único es el gran número de expertos consultados, la amplia representación geográfica y el diseño del estudio, que pone énfasis en crear consenso e identificar las áreas de desacuerdo. Puede resultar un modelo para definir respuestas a futuras emergencias sanitarias internacionales’, concluye el investigador.

Artículo de referencia:

Lazarus, J. V.; Romero, D.; Kopka, C. J.; Karim, S. A.; Abu Raddad, L. J.; Almeida, G. et al. ’ A multinational Delphi consensus to end the COVID-19 public health threat ’. Nature, noviembre de 2022. DOI: 10.1038/s41586’022 -05398-2